El TIAR: un tratado «herido de muerte» que no podría aplicarse en Venezuela

No existen argumentos jurídicos ni diplomáticos para una aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) en Venezuela tal como pretende el líder opositor Juan Guaidó, dijo a la agencia rusa Sputnik el experto en Historia Económica Leandro Morgenfeld.

Morgenfeld recordó que el TIAR se aprobó en 1947 en una convención en Río de Janeiro. Se trató del primer tratado internacional en materia de defensa, dado que el Tratado del Atlántico Norte que dio surgimiento a la OTAN se concretó recién en 1949.

El acuerdo apuntaba en su origen a «la conformación de un sistema interamericano hegemonizado por EEUU en la segunda posguerra», señaló el analista argentino, docente de la Universidad de Buenos Aires e investigador del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).
En su artículo 3°, el TIAR establece que «un ataque armado por parte de cualquier Estado contra un Estado Americano será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos».

Si eso sucede, prevé el pacto, cada país firmante «se compromete a ayudar a hacer frente al ataque, en ejercicio del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva que reconoce el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas».

El TIAR nació con un respaldo importante y en su fundación fue firmado por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela y EEUU.

En los años sucesivos se sumarían Nicaragua, Ecuador, Trinidad y Tobago, Bahamas y finalmente Canadá, el último en adherir en 1990.
Sin embargo, la amplia participación no garantizó su éxito. En ese sentido, Morgenfeld resaltó que el TIAR «prácticamente nunca se aplicó», excepto en los años 60, a propósito del bloqueo a Cuba y la guerra entre El Salvador y Honduras, «cuando respondía a intereses de EEUU».

El experto apuntó, además, que el tratado quedó «herido de muerte» en 1982, cuando Argentina invocó su aplicación durante la Guerra de las Malvinas pero EEUU se negó a aplicarlo contra el Reino Unido, su aliado en la OTAN.

«EEUU elige sostener la alianza estratégica con Gran Bretaña, [Ronald] Reagan con [Margaret] Thatcher y prioriza la OTAN sobre el TIAR, que queda herido de muerte y pierde la poca legitimidad que ya tenía».

El proceso de debilitamiento del tratado continuó en las décadas siguientes: México lo abandonó en 2002 y Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela lo hicieron en 2012. Cuba también renunció formalmente en 2012 pero la exclusión de los ámbitos interamericanos promovida por EEUU ya lo mantenía marginado.

La recientemente anunciada intención de Guaidó de aplicarlo en Venezuela volvió a poner en debate la legitimidad actual del tratado y su conveniencia para la región.

El experto sostuvo que el opositor venezolano necesita apelar al TIAR porque una intervención militar estadounidense «concita mucho rechazo en Venezuela y en toda América Latina». Bajo el paraguas del TIAR, una acción de EEUU podría disfrazarse como «una acción interamericana».

Según Morgenfeld, algo similar ocurrió en República Dominicana en 1965. Cuando las tropas de EEUU invadieron la isla de forma unilateral, el país norteamericano buscó justificar su accionar creando la Fuerza Interamericana de Paz conformada por la Organización de Estados Americanos (OEA).

El experto argentino recordó, además, que Venezuela fue uno de los países que abandonaron el tratado en 2012, por lo que necesariamente debería solicitar un nuevo ingreso. En ese sentido, apuntó que Guaidó «tendría que, como presidente autoproclamado, convocar a la Asamblea Nacional para que vuelvan a ingresar al TIAR en tiempo récord para después aplicarlo en forma absolutamente arbitraria”.

En efecto, para Morgenfeld la intención de Guaidó «implicaría plantear que hay una agresión de las Fuerzas Armadas Venezolanas contra la autoridad legítima que sería él mismo, según su criterio».

Un escenario que no dejaría de ser un «conflicto interno», cuando para convocar el TIAR debería configurarse una «agresión externa».

Por tanto, para el experto «no habría, desde el punto de vista diplomático o de jurisprudencia internacional, ninguna posibilidad legítima de invocar el TIAR en el actual conflicto político en Venezuela».

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