#Obispo imputado por abuso sexual en #Argentina

El ex obispo Gustavo Zanchetta, que había sido convocado por el Vaticano ante las denuncias por actos indecorosos contra seminaristas en Argentina, no podrá viajar a Roma por orden de la justicia del país sudamericano y deberá afrontar cargos ante los tribunales.

La Justicia argentina le retuvo sus pasajes hacia Italia, para un vuelo programado para ayer, y también su documentación personal, al tiempo que le impuso «la prohibición de salir del país por la imputación de abuso sexual simple», informó el diario El Tribuno de Salta, norte argentino.

«Zanchetta -renunció como obispo en 2017- tiene que quedarse acá hasta que se termine de hacer la investigación y es su decisión cumplir» con la Justicia, dijo su abogado, Enzo Gianotti, defensor público.

Dos jóvenes seminaristas lo acusaron de «manoseos indebidos» por lo que la acusación no se agrava por acceso carnal, pero sí por su condición de superior, reportaron fuentes judiciales.

La pena que le puede caber al sacerdote luego de las denuncias que elevaron cinco sacerdotes contra él, es de tres a diez años de prisión.

La fiscal penal Mónica Viazzi, interina en la Fiscalía Penal de Violencia Familiar y de Género de Orán, Salta, imputó el jueves al sacerdote de esos delitos. Se trata de la primera acción judicial concreta en su contra.

El magistrado Claudio Parisi, a cargo del Tribunal de Garantías número 2, dio lugar al pedido de la fiscal, que solicitó imponerle «la obligación de fijar domicilio dentro del país, mantener y comunicar el mismo», además de la obligación de concurrir a todas las citaciones, abstenerse de realizar cualquier acto que obstaculice el descubrimiento de la verdad y la actuación de la ley.

También se le pidió evitar acercarse a las víctimas o a su grupo familiar.

Durante la audiencia, Zanchetta solo se limitó a escuchar los cargos por «abuso sexual simple agravado por su condición de obispo», y se abstuvo de declarar por consejo de su defensor Gianotti. «No sabemos qué planteo dará la fiscal. Depende de eso para definir la estrategia de defensa, en cuanto hace a la legitimidad del proceso», indicó el abogado La próxima citación judicial a la que deberá acudir el religioso que vivía en Santa Marta, la misma residencia del Papa Francisco, es el próximo miércoles 12.

En esa situación, el prelado, que se encuentra en Orán, será sometido a pericias psicológicas y psiquiátricas.

Las denuncias en su contra se elevaron ante la Nunciatura en 2016 y 2017. En ambas, cinco sacerdotes, tres de ellos vicarios generales, y dos monseñores acusaron a Zanchetta por malos manejos económicos, abuso de poder y abuso sexual. La primera denuncia pública fue publicada por el diario El Tribuno.

En la presentación en su contra se incluyeron fotografías que habrían pertenecido al religioso desnudo en su habitación.

Además, la primera acusación formal se advirtió a las autoridades eclesiásticas sobre acosos a seminaristas. La segunda presentación avanzó más y denunció que los acosos habían llegado a abusos, e incluyó testimonios de jóvenes.

«Tuvo actitudes extrañas con los seminaristas, como por ejemplo, vigilarlos de noche, sentarse en sus camas o incitarlos a tomar bebidas alcohólicas», según el texto de la primera denuncia.

En diciembre de 2017, Zanchetta, que pertenece a la orden franciscana de los Frailes Menores Capuchinos, fue designado por Francisco como consejero en la Administración del Patrimonio de la Santa Sede Apostólica APSA, denominada la «inmobiliaria» del Vaticano, pues administra más de cinco mil propiedades en todo el mundo.

A fines de mayo, en una entrevista con la cadena Televisa de México, el Papa había reconocido que fue su decisión llevarlo a la Santa Sede luego de haberle recomendado hacer un tratamiento psicológico. «Lo hice venir y le pedí la renuncia. Bien clarito. Lo mandé a España a hacer un examen psiquiátrico», había dicho Francisco.

/Ansa

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